Ilustrísimo Sr. Vicario general;

Queridos sacerdotes:

1. Con esta toma de posesión concluye la ordenación de traslados en los oficios pastorales y la encomienda de desempeñar cargos que han quedado vacantes, por razones diversas: unos en razón del cumplimiento de los plazos para los que fueron nombrados, otros por haber alcanzado la edad de jubilación, y otros por conveniencia de diversificar las encomiendas que se acumulaban en algunos casos. En todos los supuestos, siempre ha primado en la voluntad del Obispo encontrar el mejor acomodo de la persona y el oficio que se le confía.

Por ello, al mismo tiempo que manifiesto mi profundo agradecimiento a cuantos han venido desempeñando los cargos que ahora dejan, expreso el mismo agradecimiento a los presbíteros que ahora van a jurar sus nuevos cargos. Unos y otros han procedido con gran generosidad.  Hemos de tener en cuenta que somos una diócesis con un presbiterio limitado en número, ya que se trata en estos nombramientos de cargos confiados a presbíteros. La edad que la estadística del clero diocesano ofrece en el conjunto de las diócesis españolas nos sitúa en muy buen lugar, ya que la media real del clero de Almería no llega a los 54 años. Tenemos unas generaciones de clero joven que han comenzado a tomar el testigo de manos de los presbíteros mayores y ancianos en una diócesis cada vez más populosa y compleja. La ilusión con la que algunos cargos jóvenes afrontan sus cometidos es esperanzadora, y al mismo tiempo la falta de experiencia limita a veces el acierto, pero todo en la vida se aprende, si sabemos aconsejarnos y obrar de modo colegial y siempre en plena comunión con el Obispo diocesano.

2. Quiero poner de relieve que todos los cargos diocesanos que hoy asumís, queridos sacerdotes, son un servicio a la acción evangelizadora y pastoral de la Iglesia, y están concebidos, siempre en primer lugar, para gloria de Dios y salvación de los hombres, contando con las finalidades inmediatas que los cargos persiguen: la edificación de los fieles cristianos, pues los cargos pastorales son para edificación de la comunidad eclesial, formada por fieles cristianos; y el logro misionero de la evangelización del mundo mediante la proclamación del Evangelio y el testimonio coherente de la fe en la sociedad actual.

Algunos de los presentes tienen ya encargos pastorales y oficios que exigen tiempo y entera dedicación, por eso, tratando de optimizar tiempo y cometidos, ruego a todos que con la paciencia que ha de acreditarnos siempre como personas moralmente responsables que no cejar en el empeño, todos han de hacer cuanto esté de sus manos, para que los encargos que hoy reciben puedan realizarse como un servicio más que se les pide para edificación de la comunidad eclesial y en beneficio de la evangelización.

3. Aprovechar la ocasión que me ofrece la toma de posesión de los que hoy juran sus cargos para reiterar ante todos en la diócesis, una vez más, la importancia que tiene que clérigos, religiosos o laicos que han recibido algún encargo no abandonen los cometidos que cada uno de ellos tiene hasta que, hechos públicos los nombramientos de nuevos cargos, tomen posesión de la nueva encomienda. Que aparezca la noticia de que alguien ha recibido un nuevo nombramiento y se va a producir un traslado, por ejemplo, no es óbice para que se siga en funciones, o en el pleno ejercicio del cargo que se viene desempeñando, mientras no se produzca el relevo como tal en la toma de posesión. De hecho, en casos concretos que no ha de ser así, corresponde a la autoridad eclesiástica el manifestarlo y establecer las condiciones de excepción o conveniencia pastoral.

Por otra parte, no todos los oficios que acumula un presbítero, en este caso, cesan cuando se produce un traslado. Hay encargos acumulados que no van unidos al desempeño de un determinado oficio parroquial. Todo ello está delimitado en el Código de Derecho Canónico y en la normativa diocesana, y es norma general que quede especificado en el texto de los nombramientos.

4. Finalmente, hago algunas observaciones prácticas. Cada cargo tiene que asumir sus funciones propias sin derivarlas al superior inmediato, sea el Vicario territorial o de sector, o el propio Obispo; tampoco a la secretaría del Obispo. Todos, incluidos los mismos vicarios tienen que proceder asumiendo las responsabilidades propias como lo hemos manifestado tantas veces en las reuniones sacerdotales.

Del mismo modo, las carta, mandatos y propuestas que se hagan por escrito en los distintos organismos y se hagan llegar a los sacerdotes o a los fieles, deben ser conocidas por el Obispo, por si tiene observaciones que hacer y para que considere la oportunidad de proceder el modo que se propone en el escrito. No es posible obviar la mente conocida del Obispo, tal como establece la ley de la Iglesia. Como tampoco puede denegarse lo que ha sido legítimamente autorizado, o viceversa: autorizarse lo que ha sido legítimamente denegado.

Es de importancia observar que no se ha de utilizar la página web, que es el sitio del Obispado en la red, como si de un correo discrecional se tratara; ni tampoco se pueden publicar textos que no sean debidamente autorizados en este portal oficial, que no funciona como si de un periódico digital se tratara.

Asimismo, cuide el Moderador de Curia de que los despachos de los nuevos cargos estén en las condiciones que las funciones que se encomiendan requieren.

Reitero mi agradecimiento a todos los que desempeñaron los cargos y a los que ahora los asumen, pidiendo la intercesión de la Santísima Virgen para que el Señor nos bendiga; y sea él, único y verdadero Pastor, al que hacemos presente en nuestro ministerio pastoral, el guía de la grey a la que por su amor queremos servir.

Almería, a 13 de septiembre de 2018

Memoria de San Juan Crisóstomo

Obispo y Doctor de la Iglesia

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