Abrimos hoy, en la presencia de Dios, la causa de canonización del P. Joaquín Reina Castrillón, de la Compañía de Jesús, a quien la Congregación de las Religiosas «Siervas de los Pobres, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús» tienen por fundador. Así lo creen porque el P. Joaquín Reina Castrillón, movido por el celo apostólico que marcó toda su vida el ejercicio de su ministerio sacerdotal, durante su estancia en Almería, ciudad en la que sus hijas sitúan los comienzos de la congregación, «dio una sólida formación a un grupo de jóvenes, a quienes orientó y entusiasmó hacia una consagración total al Sagrado Corazón de Jesús y a sus predilectos, los pobres» (Carta de la Postuladora al Sr. Obispo de Almería, solicitando instrucción de la Causa, 5 de abril de 2016).

         Según afirman quienes le conocieron y los datos que se pueden obtener de la investigación histórica, Dios se sirvió del P. Joaquín Reina, destinado por sus superiores a la casa de la Compañía de Jesús en Almería, para dar comienzo a la nueva congregación religiosa. Dios movió el corazón del Siervo de Dios, inspirando en él la docilidad plena a la acción del Espíritu Santo, y así –como se puede leer en el portal de la Congregación en la red, medio de divulgación de su identidad y apostolado­­- el día 24 de mayo de 1942, solemnidad de Pentecostés, el P. Joaquín Reina siente, durante la celebración de la Eucaristía, que el Señor le orienta a la fundación de una congregación religiosa dedicada a llevar a los más pobres el conocimiento del Corazón de Jesús. Hace ahora 75 años que esta experiencia religiosa del P. Reina dio comienzo a la congregación. Fue una experiencia de singular intensidad religiosa que el Siervo de Dios comunicaría a un grupo reducido de jóvenes dirigidas espiritualmente por él, que acogieron la moción de gracia del fundador como gracia dirigida a ellas mismas. De esas jóvenes saldrán las siete primeras hermanas de la Congregación.

Nuestro venerado predecesor en la sede de san Indalecio Mons. Enrique Delgado Gómez publicará el decreto de aprobación de la Pía Unión con la que da comienzo la historia de la Congregación, el 28 de julio del año 1944. Menos de una década bastó para que el 24 de mayo de 1953, el nuevo obispo, el venerable Prelado Don Alfonso Ródenas García, de feliz memoria firma el decreto episcopal que reconoce como instituto religioso de derecho diocesano a la hasta entonces Pía Unión.  Una década después, el 26 de junio de 1965, la Sagrada Congregación de Religiosos emite el decretum laudis que reconoce el carácter pontificio del nuevo instituto religioso.

El P. Francisco Cuenca, superior suyo en la Compañía durante algunos años deja en su justo lugar la afirmación de ser el P. Reina fundador de la Congregación: «Aunque no tuviera el Padre poderes oficiales de Fundador, ni siquiera él mismo conscientemente pretendiera serlo, de hecho lo fue, pues el Señor se valió de él, como instrumento de predilección, para que la Congregación naciera, y se desarrollara: lo que hoy día vemos, admiramos y por ello bendecimos a al Señor» (Testimonio del P. Francisco Cuenca, SJ,  aducido por la Postuladora en la súplica de introducción de la Causa).

El P. Joaquín Reina Castrillón, que había nacido en Chiclana de la Frontera (Cádiz) el 27 de noviembre de 1902, moría en olor de santidad el 1 de septiembre de 1975. La semblanza que la postulación, siguiendo el testimonio de quienes conocieron al Siervo de Dios, ha puesto en nuestras manos nos ha acercado a su figura y al perfil de hombre de Dios que le identifica como apóstol del Corazón de Jesús y servidor de los pobres. A éstos en especial dedicó la acción vigorosa de su caridad pastoral, y a ellos, con gran sentido social del reinado de Cristo, se propuso evangelizar como signo de la presencia del Redentor en la acción apostólica y pastoral de la Iglesia.

Así, pues, fiado en los testimonios que avalan la santidad del Siervo de Dios P. Joaquín Reina, que vivió como sacerdote celoso de la salvación de las almas y religioso jesuita, de recia espiritualidad ignaciana, verdadero hijo fiel de la Iglesia, he decidido aceptar el libellus que presenta la postulación. Esta aceptación llega después de haber consultado el parecer de los obispos de las provincias eclesiásticas de Sevilla y Granada, y haber recibido la aprobación colegiada de la Asamblea de Obispos del Sur; y contando con el aparecer de otros obispos españoles. De todos ellos he recabado el parecer, dando curso además a las gestiones ante la Congregación para las Causas de los Santos, de la cual he recabado el preceptivo «Nihil obstat» a que obliga la normativa vigente de la Iglesia, para poder abrir el proceso que lleva consigo la instrucción de la Causa.

Con la invocación al Espíritu Santo, sostenida nuestra esperanza por la fe que la alimenta, damos curso hoy a la apertura del proceso diocesano de esta Causa. La ponemos en manos de la divina Providencia, para que, si es voluntad suya, muestre en la forma y el tiempo que el designio divino quiera establecer, la santidad del Siervo de Dios y el valor ejemplar de su vida para la Congregación actora de la Causa, las Religiosas Siervas de los Pobres, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús; para la Compañía de Jesús; también para nuestra Iglesia diocesana y, en la medida que el Señor disponga, para toda la Iglesia.

Que todo en el proceso de esta Causa sea para mayor gloria de Dios y salvación nuestra. Amén.

S.A.I. Catedral de la Encarnación

10 de junio de 2017

                                            X Adolfo González Montes

                                                     Obispo de Almería

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