Queridos socios, colaboradores y amigos de Caritas de Almería:

Cuando la caridad es de verdad es expresión de lo mejor de los seres humanos, porque la caridad es amor en permanente comunicación, no es donación de lo sobrante, sino de aquello que uno tiene y es compartido; y, sobre todo, es donación de nosotros mismos. Por eso, la caridad compromete de tal manera que uno termina dando incluso lo que necesita.

Este año la campaña de Caritas reza para todo el año «Llamados a ser comunidad». Es un lema que inspira cuanto venimos haciendo durante todo el año, teniendo en cuanta que la campaña de sensibilización de 2014 a 2017 tiene un lema de fundamentación que une amor y justicia: «Ama y vive la justicia». De ambos lemas propositivos nos alimentamos y alimentamos a nuestros colaboradores, los que han hecho un año más que sigan extendiéndose los contenedores de recogida de ropa para convertirla en tejido industrial creando puestos de trabajo, los que nos es posible crear dentro del programa textil de Koopera, pero también los que cada ejercicio anual constatamos que son resultado de nuestros talleres pre-laborales, que acoge el «Centro de Formación San Francisco de Asís» del barrio de Regiones.

Cuando se pregunta por la identidad de uno de estos talleres que Caritas ha puesto en marcha, la respuesta está en el lema: un taller pre-laboral está al servicio de la integración de la persona marginada y sin el cultivo necesario de las habilidades sobre las que trabaja la formación, para que esté en condición es de sumarse a la comunidad que es obra de todos. Por eso, como reza la publicidad de Caritas: «Un taller pre-laboral o pre-ocupacional es una herramienta formativa destinada a trabajar aptitudes y actitudes en las personas vulnerables y en riesgo de exclusión de cara a mejorar su inclusión social y su empleabilidad».

Estos talleres de Caritas están consiguiendo que un buen número de personas en exclusión se integren mediante el trabajo en la vida comunitaria de la sociedad que pasa por la colaboración en la producción y la creación de bienes y servicios sin los cuales son hay comunidad. Nuestro programa de para la integración en la comunidad mediante el trabajo es modesto, pero incorpora al año a la formación un buen puñado de personas. Cada año pasan por los talleres entre 100 y 200 personas, que siguen cursos de alfabetización, idioma, cocina y hostelería, prevención de riesgos laborales, tecnología, auxilios domésticos, costura.

A los programas formativos para el trabajo que desarrolla el Centro San Francisco de Asís en la capital, se suma la nueva Escuela de Cocina y Hostelería que Caritas de Vera ha puesto en marcha con el amparo y patrocinio de Caritas diocesana, con notables resultados.

Leer la Memoria anual de Caritas es sumergirse en sus programas para personas sin hogar o sin techo, tomar conciencia del riesgo que corren mujeres maltratadas, sin el amparo del trabajo y del hogar o víctimas de la trata. Entrar en la Memoria anual es recorrer las cifras, modestas pero meritorias de la caridad ejercida como compromiso por la justicia en favor de los inmigrantes; como es constatar que las puertas abiertas de las delegaciones parroquiales de Caritas no dejan de atender a quienes se acercan buscan do solución a sus carencias y orientación a su confusión y desamparo.

Es mucho lo que se hace con los fondos limitados de Caritas en la diócesis de Almería. Es cierto que estos fondos siguen siendo limitados, pero la Memoria anual es escaparate argumentado de que, con un presupuesto aproximado de 1.600.000 euros, de los cuales sólo un 18 % de los ingresos tienen origen público y el resto se nutre del sector privado, es decir, de la caridad real de los diocesanos, Caritas atiende alrededor de 35.000 personas mediante sus diversos programas y la atención inmediata a los necesitados. A estos fondos la Conferencia Episcopal aportó 60.000 euros, que no está mal, pero esta información deja ver que todo lo demás salió del corazón de los católicos y colaboradores de Caritas en Almería.

Que estos programas se lleven adelante sólo es posible por la calidad del equipo director de Caritas Diocesana y la colaboración de los 950 voluntarios que lo hacen posible. Por eso, a mí me cumple la tarea de agradecer vivamente cuanto, gracias a ellos, realiza Caritas en Almería, verdadera expresión de la caridad de la Iglesia.

Con todo afecto y los mejores deseos de bendición para cuantos hacen posible esta tarea de fraterna voluntad de servicio y empeño por crear comunidad.

Almería, a 12 de septiembre de 2017

Fiesta del Dulce Nombre de María

                                             Adolfo González Montes

                                                      Obispo de Almería

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