MÁRTIRES DE ALMERÍA

 

«La beatificación de los mártires,
estímulo para el testimonio y la evangelización»

 

El pasado 7 de noviembre del año en curso de 2016, en el contexto de la Jornada martirial, leíamos en público el listado de los mártires de Almería que van a ser beatificados, una vez que así lo ha decretado el Santo Padre y tras años de estudio de la Causa y pormenorizado examen de la misma. En esta Jornada comenzábamos a dar noticia de la identidad de los mártires de Almería incluidos en la Causa «José Álvarez Benavides y de la Torre y 114 compañeros muertos en odio a la fe», que serán beatificados en nuestra Iglesia diocesana en fecha ya cercana, apenas terminen los trabajos de preparación y el despliegue de la logística que este hecho extraordinario en la historia contemporánea de nuestra diócesis lleva consigo.

melitonmartinezgomezRecibió las aguas bautismales el mismo día de su nacimiento en la Iglesia Parroquial de la Asunción de su pueblo natal. En el Seminario de san Torcuato de Guadix realizó sus estudios eclesiásticos, licenciándose después en Teología por el Seminario de Granada. Fue ordenado presbítero, a sus veintidós años, el uno de junio de 1901.

La mayor parte de su ministerio lo entregó a Fiñana. Fue su Párroco por un cuarto de siglo, desde 1912 a 1936. Sólo faltó durante tres años, cuando una calumnia forzó que se ausentara y ejerciera el ministerio en Galera. Finalmente su Obispo, don Timoteo Hernández Mulas, restableció su honor y fue recibido por los fiñaneros hasta con banda de música.

Párroco entregado a su grey, destacaba por su desbordante caridad. Su feligresa doña Ana Jiménez refiere que: « Socorría siempre a todo el que le pedía ayuda. Los sábados se formaba una cola de pobres a la puerta de la iglesia y a todos los socorría. Todo lo daba a los pobres. Cuando visitaba a los enfermos les dejaba dinero debajo de la almohada. »

Desde el principio fue consciente de las amenazas laicistas. A una vecina le comentó: « Ya he perdido este oído y dentro de nada el otro, y dentro de nada la vida. » Iniciada la Persecución Religiosa, sus familiares trataron de que se refugiara en su pueblo. Se negó a abandonar su Parroquia. Solía decir: « Yo iré al Cielo derramando mi sangre por Cristo. »

Detenido el diecisiete de septiembre de 1936 junto a su Coadjutor, el siervo de Dios don Manuel Alcayde Pérez, lo obligaron a andar descalzo por el pueblo para burlarse de él. Tras cortarle las orejas en la cuesta de la Reina, fue martirizado al día siguiente a sus cincuenta y ocho años. 

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josefloresbeltranEn la Iglesia Parroquial de santa María de su ciudad natal fue bautizado al día siguiente de su nacimiento. Desde 1889 cursó brillantes estudios en el Seminario de san Indalecio de Almería. En diciembre de 1899 fue ordenado presbítero.

Tras opositar, fue nombrado Párroco de Vícar en 1901. Tras cuatro años fue nombrado Cura Ecónomo de Benizalón y, cuatro años después, fue nombrado Párroco de san José de los Gázquez. En 1910 fue nombrado Cura Ecónomo de Urrácal. En 1912 fue Cura Regente de Pulpí, donde estuvo por cuatro años. Se hizo cargo de la coadjutoría de Cuevas del Almanzora por una década, desde 1918 a 1928. Ese año fue nombrado Coadjutor de su Parroquia natal de Mojácar, donde atendió a sus ancianos padres. En 1935 regresó a la coadjutoría de Cuevas del Almanzora.

Una antigua feligresa, doña Ana Josefa Cano, cuenta que: « Predicaba la auténtica doctrina, daba catequesis, pasaba mucho tiempo en el confesionario atendiendo a los feligreses. Socorría a los pobres, atendía muy bien a los niños, jóvenes y ancianos. Era un hombre sencillo, no hablaba mal de nadie.»

La hija de unos amigos suyos, doña Josefina Foulquié, narra lo sucedido el ocho de septiembre de 1936: « Un día se presentó en su casa el hijo de un amigo suyo del pueblo, y le dijo que saliera y le acompañara. El siervo de Dios, confiando en las buenas intenciones del joven, marchó con él. Se lo llevaron al Castillo, y al día siguiente lo condujeron hasta un lugar del Ballabona, lo bajaron del coche y allí mismo un miliciano lo mató disparándole un tiro en la nuca.»

Contaba con sesenta años al ser martirizado por la Persecución Religiosa. Sus verdugos, al enterrarlo, no cubrieron con tierra uno de sus pies para burlarse.

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josegomezharoFue bautizado el día posterior a su nacimiento en la Iglesia Parroquial de la Encarnación de su ciudad natal. Su Párroco, el siervo de Dios don Alfredo Almunia López – Teruel, lo llevó al Seminario de san Indalecio de Almería.

Estudió con gran aprovechamiento, pero cayó enfermo y perdió una de sus piernas. Superada la dolencia, fue ordenado presbítero el catorce de junio de 1924. El veintinueve de julio regresó a Vera, donde se celebró con gran regocijo su primera Misa.

En un primer lugar fue nombrado Coadjutor de Tabernas y capellán del Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de Cuevas del Almanzora. En octubre de 1925 retornó a la ciudad veratense, dedicándose a la enseñanza y al servicio parroquial. Un antiguo alumno, don Pedro Masegosa, cuenta que: « Llevaba una pierna ortopédica que le obligaba a ser más lento en sus movimientos, pero que no era un obstáculo para que siempre estuviera alegre y de buen humor con nosotros. Era un hombre de fe y cariñoso. Le teníamos mucho afecto. Él nos encauzaba por el buen camino. Confesábamos todos con él, nos acercaba a Dios y nos apartaba del mal. Era un sacerdote joven, alegre, ejemplar y cariñoso con todos nosotros. »

Fue detenido al iniciarse la Persecución Religiosa y lo liberaron al entregar su familia dos mil pesetas a los milicianos. Más tarde, el Comité condenó a muerte al Párroco y al siervo de Dios. Tras martirizar a su Párroco, en plena noche, nueve milicianos se presentaron con grandes golpes en su hogar. Como su madre, doña Vicenta, se negaba a abrirles; hicieron la puerta añicos y se llevaron al tullido presbítero.

A sus treinta y siete años alcanzó la corona de los Mártires en la rambla de Ballabona, junto a un puente próximo a Antas.

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gregoriomartosmunnozSus padres, piadosos labradores del granadino pueblo de Válor, emigraron a la Argentina en busca de un futuro mejor. En el lugar de Chilecito, provincia de la Rioja, nació el siervo de Dios y recibió el Bautismo nueves días después en la Iglesia Parroquial del Sagrado Corazón de Jesús. Al cumplir diez años, su familia regresó a España.

Muy piadoso y guiado por el ejemplo de su virtuosa madre, doña Josefa, ingresó en el Seminario de Granada. Su entusiasmo era tal que concluyó un año antes de lo previsto sus estudios y fue nombrado formador del Seminario Menor. Cuando, por fin, fue ordenado presbítero; recibió la misión de la coadjutoría de El Ejido.

Aunque su ministerio sólo pudo durar tres años, los ejidenses apreciaron su entrega pastoral. Presto a socorrer al prójimo, vivía con austeridad y rechazó la herencia paterna. Su hermana doña Dolores cuenta que: « Cuando bautizaba o casaba a algún hijo de familia que no tenía medios, él nunca cobraba nada. En una ocasión bautizó al hijo de una familia gitana y se marcharon muy contentos porque, además de no cobrarle, les invitó a desayunar. »

Detenido nada más iniciarse la Persecución Religiosa, el veintiuno de julio de 1936, lo encarcelaron en Dalías. Al día siguiente lo llevaron a la cárcel de Berja, dejándolo en libertad vigilada el siete de agosto. El día doce trató de escapar, pero fue descubierto en Peña Rodada. Quisieron que blasfemara sobre una medalla de la Madre de Dios, pero prefirió tragársela a profanarla. Completó su cautiverio en las prisiones de Berja y El Ejido.

En la Albufera de Adra fue martirizado a sus veintiocho años, pidiendo morir antes que otros dos prisioneros para para darles la absolución. El siervo de Dios don José Peris Ramos lo sepultó. Su hermana recuerda que: « Mi madre nos pidió a todos los hermanos que no tomáramos venganza con la muerte de mi hermano, que había que aceptarlo con paciencia porque Dios lo había permitido así. »

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carmengodoycalvacheA los tres días de su nacimiento fue bautizada en la Iglesia Parroquial de la Inmaculada de su ciudad natal. Antes de fallecer, su hermana le hizo prometer que casaría con su viudo. En consecuencia, contrajo matrimonio el dieciséis de enero de 1916 con don Antonio María Coromina Bignati.

Ocho años duró su matrimonio, alumbrando a cuatro hijos de los que sobrevivieron dos. Durante su último embarazo, en 1924, su esposo murió y quedó viuda a los treinta y siete años. Marchó a vivir en la casa de su anciana tía doña Emilia, educando a sus hijos como buenos católicos.

Generosa y justa con los honorarios de sus empleados, gastaba gran parte de su patrimonio en obras caritativas. En las hambrunas de los años treinta, repartió diariamente pan a los pescadores. Fiel colaboradora de su Párroco, el siervo de Dios don Luis Eduardo López Gascón, realizó una impresionante campaña de limosnas para reparar el templo abderitano quemado por los republicanos en 1932.

Odiada por liderar esta campaña, huyó a Madrid. Allí empieza un prolongado martirio difícil de resumir y que, sin duda, la convierten en el testimonio más conmovedor de la Persecución Religiosa en Almería. Detenida en agosto de 1936 e internada en el Hospital de la Princesa, fue trasladada a Adra. Encarcelada en su propia casa, le prohibieron vestirse y sólo le daban orinas para beber. Al exigirle que delatara a los benefactores del templo contestaba: « Yo tengo la maleta preparada para la eternidad, podéis hacer conmigo y con mis hijos lo que queráis, pero la lista no os la entrego. »

Torturada por más de cuatro meses, jamás le arrancaron un nombre. Violada y golpeada en incontables ocasiones, llegaron a cortarle un pecho y ahogarla en el puerto. Incluso asesinaron a su hermano e internaron en un psiquiátrico a su tía. En la nochevieja de 1936 la llevaron a la Albufera, golpeándola con un azadón en la cabeza. Tras abusar de su quebrantado cuerpo, fue enterrada viva. Cuarenta y nueve años tenía esta heroica mártir.

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franciscomanzanocruzEn la Iglesia Parroquial de la Inmaculada de su ciudad natal fue bautizado tres días después de nacer. Ingresó en los Seminarios de Almería y de Granada. Mucho tuvo que sacrificarse su familia y él mismo para sufragar estos estudios, pues ni siquiera podía pagar el billete del tren durante las vacaciones y volvía caminando a Adra.

El Arzobispo Meseguer y Costa, el dieciocho de septiembre de 1909, le confirió el Presbiterado en Granada. Cinco días después fue nombrado Coadjutor de Alboloduy y, un año después, Cura Ecónomo de Torre – Cardela. Desde el dieciséis de octubre de 1911 sirvió la coadjutoría de su Parroquia natal, edificando con su santidad a sus paisanos por un cuarto de siglo.

Muy piadoso y entregado a su ministerio, vivía con gran austeridad. Doña Josefa Gómez, antigua feligresa suya, cuenta que: « Yo nunca le vi usar manteo, al contrario que los otros sacerdotes. Recuerdo que cuando celebró las bodas de plata sacerdotales un grupo de amigos le regalaron un reloj de oro de la marca Longines y el siervo de Dios no se lo quería poner porque decía él que era mucho lujo para un sacerdote. » Aficionado al dibujo, aún se conservan algunas de sus obras como auténticas reliquias.

Al inicio de la Persecución Religiosa, la sierva de Dios doña Carmen Godoy y su tía le enviaron un giro postal para que pudiera refugiarse en Madrid. Devolvió el dinero y les respondió: « Mi puesto está en Adra y en la iglesia. » También se negó a quitarse la sotana. A las doce de la noche del uno de septiembre de 1936, su vecina doña Ángeles Martínez refería que: « Lo apresaron en su misma casa sin que pusiera resistencia. El marido de su sobrina que estaba allí, de la impresión e impotencia ante la injusticia que estaban cometiendo, perdió el habla y quedó así hasta que murió. »

En unión con el siervo de Dios don José Peris Ramos, los llevaron a la rambla de Albuñol. Ataron sus manos y arrastraron sus cuerpos por el suelo hasta mutilarlos, fusilándolos después. El humilde padre Manzanico, como aún lo llaman cariñosamente los abderitanos, fue martirizado a sus cincuenta y cinco años.

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joseperisramosHijo de un escribiente velezano, fue bautizado en la fiesta de la Candelaria en la Iglesia Parroquial de santa María la Mayor de su ciudad natal. Con veintidós años, en 1891, experimentó la llamada vocacional e ingresó en el Seminario de Granada.

Ordenado presbítero el veintiuno de septiembre de 1895, fue enviado a la coadjutoría de Berja. No permaneció allí mucho tiempo, pues durante largos años ejerció el ministerio en Argentina. Regresó a España y, el veintiséis de octubre de 1928 fue nombrado Coadjutor de Adra y Cura Ecónomo de la Parroquia de Nuestra Señora Virgen de las Angustias de La Alquería. También se ocupaba de la ermita de la Santísima Virgen del Carmen de Río Chico, tan venerada por aquellas tierras.

Presbítero íntegro de carácter fuerte, don Antonio Martín recordaba que: « No se acobardaba de dar la cara para defender la fe y la Iglesia. En cierta ocasión un grupo de mozalbetes se mofaba de un grupo de señoras que acudían al templo para orí Misa y el siervo de Dios acercándose al grupo, con buenos modales, les llamó la atención y les pidió respeto para esas señoras. »

Desde el inicio de la Persecución Religiosa fue maltratado. Aunque ya contaba con sesenta y siete años, como era un hombre fuerte, lo obligaron a cavar las fosas en la Albufera para sepultar a los fusilados por los milicianos. De este modo, el diecinueve de agosto enterró el cuerpo del siervo de Dios don Gregorio Martos Muñoz.

En la noche del uno de septiembre los milicianos irrumpieron en su casa junto al siervo de Dios don Francisco Manzano Cruz, detenido con anterioridad. Los dos Coadjutores abderitanos fueron llevados a la rambla de Albuñol, donde sufrieron tortura y recibieron la palma martirial.

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franciscorodriguezmartinezSu tío, don Ramón Rodríguez Frías, lo bautizó a los dos días de nacer en la Iglesia Parroquial de santa María de su villa natal. Cursó sus primeros estudios en Albox, ingresando después en el Seminario de san Indalecio.

Ordenado presbítero el diecinueve de mayo de 1894, ejerció el ministerio durante más de cuatro décadas. Nombrado primero Cura de Huebro, tres años después pasó al curato de Fines. A mediados de 1901 tomó posesión de la Parroquia de Lúcar, a la que sirvió por nueve años. Desde 1909 a 1921 fue Párroco de san José del Taberno. Finalmente, en ese año, tomó posesión de la Parroquia de san Miguel de Pulpí.

El albojense don Damián Granados lo recordaba como un: « Un hombre de carácter vehemente y extremado, muy caritativo. En una catástrofe ferroviaria que hubo en los años veinte en Pulpí, se distinguió por su entrega en la atención a los moribundos y heridos. » En efecto, el Gobierno lo condecoró con la Gran Cruz de Beneficencia.

Expulsado de Pulpí al iniciarse la Persecución Religiosa, trató de buscar refugio junto a un familiar que vivía en el Taberno. Rechazado por éste, regresó a Albox y fue detenido varias veces. No dudó en enfrentarse a los milicianos cuando prendieron las imágenes de culto: « Poco vale mi vida, pero la doy a cambio de que no profanéis estas imágenes. »

En una de las ocasiones en que trataron de detenerle, increpó a sus captores: « Tú viniste un día suplicándome comida para tu hijo porque no tenías nada para darle, ¿no te acuerdas ya?, ¿vas a ser tú mi asesino? » Detenido por última vez a principios de septiembre de 1936, sufrió prisión en su villa natal hasta que fue martirizado en el puente del río próximo a Antas. El valeroso presbítero tenía sesenta y seis años de edad.

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joseruizberruezoEl siervo de Dios don Alfredo Almunia López – Teruel, al bautizarlo seis días después de su nacimiento, profetizó: « Sí este niño vive, será sacerdote, porque al echarle el agua he visto que derramaba el agua sobre una tonsura. » Su familia, que instaló una sombrerería en Garrucha, lo educó piadosamente. Su hermano don Manuel cuenta que: « Cuando tenía tres años y presenciando un viernes santo los actos religiosos de ese día se puso a llorar pidiendo un pañuelo para limpiar a Jesús la sangre que manaba de sus heridas. Fue creciendo y cuando mis padres notaban su ausencia el único lugar donde era seguro encontrarlo, era en la iglesia en estado contemplativo. »

A los trece años, en 1914, marchó al Seminario de Almería. Fue ordenado presbítero el seis de junio de 1925 en el templo del Sagrado Corazón de Almería. En la siguiente fiesta de la Virgen del Carmen, celebró su primera Misa en la Iglesia Parroquial de san Joaquín de Garrucha. Ese mismo año, para cumplir el servicio militar obligatorio, fue nombrado Capellán Castrense y enviado a las guerras de Marruecos. Seis años después, en 1931, fue nombrado Cura de Polopos y a los cuatro años, en 1935, Cura Ecónomo de Líjar.

La Persecución Religiosa lo sorprendió veraneando en Garrucha y, al instante, fue detenido. Aunque fue liberado, volvieron a detenerle el ocho de agosto de 1936 y sufrió un prolongado cautiverio. Su familia gestionó, más el Gobernador indicó a los milicianos: « Haced con él lo que queráis, es cura. » Su primo, don Francisco Ruiz, narra que: « Cuando fue obligado a realizar los trabajos forzados en las calles de su mismo pueblo, jamás renegó de su fe, jamás tuvo una mala contestación a los que se reían de él, o le maltrataban y torturaban con un látigo para animarle a trabajar y provocar la risa de los espectadores. »

En la madrugada del cuatro de octubre, junto a trece prisioneros, fue amarrado y llevado a la carretera de Garrucha a Vera. Arrodillado y tras bendecir a sus verdugos recibió los disparos. Al errar los tiros, con una navaja le arrancaron la piel donde solía llevar la tonsura clerical. Tuvo tiempo de pedir a sus asesinos: « Que no sepa mi madre que me habéis matado. » Con una gran piedra aplastaron su cráneo para darle muerte.

A sus treinta y cuatro años recibió la corona de los Mártires. El presbítero don Andrés Rodríguez Quesada, descendiente del siervo de Dios, confiesa que: « Su impresionante testimonio, a pesar de su juventud, ha constituido un precioso estímulo para ayudarme a mantener fresco el entu siasmo de la vocación sacerdotal. »

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antoniomartinezlopez02Recibió las aguas bautismales a los dos días de nacer en la Iglesia Parroquial de san Pedro de su ciudad natal. De su padre, profesor de Instituto, aprendió el amor a la cultura que siempre lo distinguió. Al concluir sus estudios en el Seminario de Almería, fue ordenado presbítero en la capilla del Palacio Episcopal el veintiocho de marzo de 1914.

Comenzó su ministerio en Gérgal, como Coadjutor encargado por la enfermedad del Párroco. En noviembre de 1914 regresó a Almería, compaginando la coadjutoría del Sagrario con su labor docente en el Seminario. En febrero de 1917 fue nombrado Cura Regente de santa María de Lucainena de las Torres. Tres años después, en febrero de 1920, fue nombrado Cura Ecónomo de Garrucha y, a los tres meses, de Gádor. Sin menoscabar su oficio pastoral, en octubre de 1922 se licenció en Teología por el Seminario de Granada. Finalmente, el uno de mayo de 1928 tomó posesión de la Parroquia de Nuestra Señora de la Anunciación de Serón.

Una antigua feligresa, doña Juana Sola, refería: « Tengo el recuerdo de un sacerdote querido por el pueblo, con fama de inteligente y de preocuparse mucho por todo lo referente a su ministerio y como profesor muy cumplidor, paciente, alegre, nos hacía las clases muy amenas. Sacrificado por los suyos, pues tenía a su cargo tres hermanas y algún tiempo un sobrino. »

Al estallar la Persecución Religiosa, antes que nada, puso a salvo el Santísimo Sacramento. Expulsado de su casa, los milicianos le impidieron retornar a Almería y quedó arrestado en una pensión de Tíjola junto a sus padres y hermanas. El veintiocho de septiembre de 1936 lo llevaron a Serón. Un testigo ocular recuerda que: « Lo llevaban tres o cuatro milicianos paseándolo por las calles con un mono azul. Al pasar junto a nosotros, chiquillos, nos hizo una caricia en la cabeza a cada uno. »

Arrastrado hasta el Polvorín, en la carretera de Serón a Baza, lo obligaron a cavar su propia fosa. Como los milicianos de Serón no se atrevían a matarlo, llegaron refuerzos desde el pueblo granadino de Caniles. Al intentar bendecir el siervo de Dios a sus verdugos, éstos le golpearon hasta fracturarle el brazo. Fue martirizado a los cuarenta y cinco años de edad.

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En la Parroquia de santa María y san Pedro de su villa natal se celebró su Bautismo a los tres días de su nacimiento. Brillante seminarista de san Torcuato de Guadix, fue enviado al Colegio Español de Roma para completar estudios. Allí se doctoró en Filosofía y Teología por la Universidad Gregoriana.

El venerable siervo de Dios Cardenal Merry del Val lo ordenó presbítero el catorce de marzo de 1915, celebrando su primera Misa en la inmediata solemnidad de san José. Vuelto a España, no cesó de impartir clases a los seminaristas accitanos. Ecónomo primero de su Parroquia natal, lo fue después de santa Ana de Guadix y, desde el treinta de septiembre de 1926, Párroco de Santiago de la misma ciudad. Además, fue director de la Alianza en Jesús por María.

Obligado a retornar a Caniles al comienzo de la Persecución Religiosa, fue multado y detenido en numerosas ocasiones para privarle de la totalidad de sus bienes. El treinta de agosto de 1936 se produjo la detención definitiva. Junto a seis presos, fue llevado en una camioneta hasta el Polvorín de Serón. Al registrarlo los milicianos, encontraron su Rosario y esgrimiendo la Cruz le preguntaron: « Y esto, ¿qué es? ». Respondió: « La imagen de Cristo, en él confío y espero. ». Fue martirizado a sus cuarenta y seis años.

El venerable siervo de Dios don Antonio Amundarain, fundador de la Alianza en Jesús por María, escribió: « El ilustre y piadosísimo Párroco de Santiago, don Antonio Torres, fue martirizado cruelmente en Caniles en defensa de su celibato y castidad sacerdotal, virtud que sus verdugos trataron de arrebatarle y que le mereció la gloria de ser mártir de la pureza. »

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