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08 jaimecalatravaromeroNacido en una familia auténticamente cristiana, como monaguillo se ganó la admiración de todos por su piedad y simpatía. La devoción a la Santísima Virgen del Mar, patrona de Almería, marcó su existencia. Ni un solo día dejó de acudir a su Santuario para encomendarse a la Madre de Dios.

Despierto e inteligente, comenzó sus brillantes estudios en el Colegio de la Salle. En la Universidad de Granada se licenció en Derecho, trabajando desde entonces como abogado en el despacho de su padre. En los difíciles tiempos de la II República fundó la Asociación de Estudiantes Católicos e ingresó en la Acción Católica para promover la evangelización. Como adorador nocturno, tomaba de la Eucaristía las fuerzas para su incesante apostolado.

Vinculado a los Padres Dominicos, ingresó en el noviciado de Almagro pero descubrió que su auténtica vocación era el matrimonio. El uno de febrero de 1936 contrajo matrimonio con doña Elvira Enciso Reynaldo en la Iglesia Parroquial de Santiago de Almería.

Detenido junto a su padre, el Siervo de Dios don Rafael Calatrava Ros, sufrieron prisión junto a los Beatos Ventaja y Medina Olmos. El veintiséis de septiembre sucedió lo que recordaba un testigo ocular: «Por referencias recogidas de los que sobrevivieron al martirio en el barco prisión Astoy Mendi, el Siervo de Dios no iba en la lista de esa saca, pero al escuchar el nombre de su padre se levantó para acompañarlo a donde fuera trasladado. Le dijeron que a él no le habían nombrado, a lo que Jaime respondió: “No importa, yo voy donde vaya mi padre”. Le dijeron: “No te conviene”, pero él contestó: “No importa”. Los condujeron juntos a los pozos de Tabernas donde fueron martirizados. No hubo juicio ni defensa, sólo matar.»

Tenía veintidós años y sólo había transcurrido medio año desde su enlace. Su esposa, doña Elvira, se encontraba embarazada del primer hijo del matrimonio.

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