BANNERCARTAPASTORAL2019

viatorEl pasado sábado, 27 de abril, Domingo de la Divina Misericordia, el Obispo de Almería, Mons. González Montes, administró el Sacramento de la Confirmación a 30 jóvenes de la parroquia de las Angustias de Viator. Dicha Eucaristía se celebraba en el abarrotado templo parroquial, a las 19h.

Los confirmandos estuvieron acompañados por sus padres, padrinos, catequistas y el administrador parroquial D. Ramón Bogas Crespo.

Durante su homilía, el obispo resaltó la importancia de crecer en la amistad con Jesús como un aspecto clave del Sacramento de la Confirmación, e insistió en la Eucaristía del domingo y la oración como instrumentos para reforzar esa amistad.

Tras la homilía, los confirmandos renovaron sus compromisos bautismales y, acompañados de sus padrinos, recibieron el Sacramento de la Confirmación. La celebración culminaba con varias fotos de grupo.

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virgen de la cabeza2Tras un complejo y exhaustivo proceso de restauración, el pasado viernes 26 de abril, regresaba a su Ermita la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de la Cabeza, coincidiendo con el último día del triduo que en su honor que se celebra cada año antes de la bajada a la iglesia parroquial de la Encarnación, la cual tuvo lugar el sábado 27 de abril.

El pueblo de María esperaba con alegría la llegada de tan valiosa Imagen Sagrada de la Virgen María en actitud oferente, realizada en madera tallada, dorada, estofada y policromada, que data del siglo XVII, siguiendo las formas estéticas del Taller de Pedro de Mena.

Los trabajos de restauración se han llevado a cabo en el taller del restaurador malagueño Ángel Enrique Salvo Rabasco que desde principios del mes de febrero se hicieron cargo de devolverle a Nuestra Señora de la Cabeza no sólo su apariencia original, sino dotarla de la estabilidad óptima para su correcta conservación. Previo a los trabajos de restauración se llevaron a cabo los estudios físico-químicos e historiográficos necesarios para llevar a cabo con garantías la intervención en tan valiosa Imagen.

El pueblo de María y sus devotos se reencuentran con su Madre, testigo privilegiado de la historia y tradiciones de un pueblo que no se entiende sin su Virgen de la Cabeza.

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vida ascendenteLa vecina diócesis de Guadix acogió la celebración de las Jornadas de Formación del movimiento Vida Ascendente de Andalucía Oriental. Con el tema “Vida Ascendente, movimiento eclesial de mayores y jubilados”, se han celebrado del 23 al25 de abril, en el Centro Diocesano de Espiritualidad, con asistencia de miembros del movimiento de las diócesis de Almería, Granada, Jaén, Málaga y Guadix.

Durante tres días, los asistentes han tenido ocasión de compartir las experiencias de los grupos en sus respectivas diócesis, así como de recibir formación a través de dos conferencias impartidas durante las jornadas. También han celebrado la Eucaristía, como la que tuvieron para clausurar el encuentro, que estuvo presidida por el obispo de Guadix, Mons. Francisco Jesús Orozco.

El movimiento Vida Ascendente está dirigido a personas mayores, ya jubiladas, que quieren seguir un proceso activo de formación y de vivencia de la fe. Muchos de ellos, además, viven su compromiso en la pastoral de la parroquia, participando en las celebraciones de la Eucaristía y hasta dando catequesis.

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obispoadolfo20Queridos hermanos y hermanas:

La felicitación pascual llena de gozo a la Iglesia, todos nos transmitimos unos a otros el deseo de una feliz Pascua de Resurrección. El Señor ha vencido a la muerte y el sepulcro está vacío. La noticia llena de alegría a los discípulos que antes estaban tristes, tal como el Señor lo había prometido: «Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre (…) Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo» (Jn 14,19-20; 16,20b). La resurrección ha descubierto a los discípulos el sentido de estas palabras que la noche de la última Cena les resultaban enigmáticas y no podían comprender, aunque Jesús les había hablado de su subida a Jerusalén para padecer la pasión y la cruz.

Hasta tres veces les había anunciado proféticamente la subida a Jerusalén para padecer la pasión y la cruz, y al tercer día resucitar. Dice san Lucas: «Ellos no comprendieron nada de esto; no captaban el sentido de estas palabras y no entendían lo que decía» (Lc 18,31). Cuando Jesús resucitado se hace el encontradizo de los dos discípulos que iban de camino a Emaús, Jesús tuvo que escuchar hasta qué puntos estaban abatidos y desconcertados, faltos de fe. Después de contarle el fracaso de Jesús y su muerte, comentan sin creer nada de lo sucedido que algunas mujeres del grupo los han sobresaltado diciendo que habían encontrado el sepulcro vacío y habían contado la visión de unos ángeles, pero que a él no le habían visto. Jesús tiene que reprenderles: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?» (Lc 24,25-26).

Lea en el siguiente enlace la homilía completa pronuciada por el obispo almeriense el Domingo de Resurrección

HOMILÍA EN EL DOMINGO DE RESURRECCIÓN Misa del día de Pascua

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resucitado2La plegaria de la misa dice de Jesús que, para cumplir los designios de Dios Padre, «se entregó a la muerte, y, resucitando, destruyó la muerte y nos dio nueva vida» (Misal Romano: Plegaria eucarística IV). Es tradición devocional cofrade llamar a Jesús «Nuestro Padre», título referido a las distintas advocaciones con las que el pueblo fiel venera las imágenes de Cristo. Teniendo presente que la fe cristiana sólo reserva el título de «padre» para referirse e invocar a Dios Creador, en ocasiones se han cuestionado estos títulos de las imágenes devocionales de Cristo. Sin embargo, pueden entenderse correctamente y tienen un importante fundamento bíblico y tradicional.

La Iglesia siempre ha contemplado cumplida en Jesús la profecía que anunciaba la llegada al trono del niño que «lleva a hombros el Principado», y su nacimiento responde a la promesa de quien ha de venir como hijo de David y es «Maravilla de Consejero, Dios fuerte, Padre perpetuo y Príncipe de la Paz» (Isaías 9,5).

San Pablo no duda en ver en Jesús el nuevo Adán, por contraposición al Adán primero o viejo Adán, padre de la humanidad y por quien entró el pecado en el mundo. Una figura que encarna el origen de la humanidad creada por Dios y, por lo mismo, el padre del que procedemos. Por contraposición, Cristo es el nuevo Adán, que ha traído consigo la vida, y como tal en él tiene comienzo una nueva humanidad. Se puede decir por ello que Jesús es el nuevo padre de la humanidad redimida, contrapuesto al padre de la humanidad pecadora. Por su resurrección de entre los muertos Jesús se ha convertido en el hombre nuevo en el que da comienzo una nueva humanidad (Efesios 2,16), convirtiéndose así en cabeza de esta humanidad nueva. Por esta paternidad Jesús dio nuevo cauce a la humanidad trayendo la libertad de los hijos, porque Cristo vino para rescatar a los sometidos al yugo de la ley, y para que, por medio de él, «recibiéramos la adopción filial» (Gálatas 4,5).

Esta paternidad de Jesús sobre todo el pueblo de Dios está abierta a la incorporación de cuantos creen que resucitó de entre los muertos por el poder del Espíritu. Abriendo el sepulcro de Jesús Dios arrancó la humanidad del Salvador del dominio de la muerte, porque si en cuanto verdadero Dios era inmortal, en cuanto hombre verdadero también había gustado la muerte para bien de todos.

La devoción cofrade ha visto algo cierto al invocarle como «Nuestro Padre Jesús»: que en Jesús como origen de la nueva humanidad está el origen del destino común de los que Dios ha hecho hijos de adopción por la muerte y resurrección de Cristo nuevo Adán, para que todos lleguen a ser herederos de la vida y no perezcan.

¿Cómo puede haber ocurrido algo así? No hay otra respuesta: en la obediencia de Jesús al plan de salvación de Dios no sólo se nos ha revelado el amor del Hijo de Dios por el Padre, sino también e inseparable de él el amor del Padre por el Hijo; y en este amor se incluye el amor de Dios por toda la humanidad. En Jesús, nuevo Adán, el proyecto pensado por Dios ha comenzado a hacerse realidad en su propio Hijo hecho hombre por nosotros, y como hombre nuevo también «padre» de la humanidad nueva como su principio y cabeza. Sólo en Jesucristo alcanza el hombre la vida divina y la comunión con Dios para siempre.

El autor de la carta a los Hebreos ha prestado gran atención a la unión de familia que vincula a los humanos con Jesús, diciendo que «cada familia tiene un fundador, si bien quien lo ha fundado todo es Dios» (Hebreos 3,4); para decir a continuación que aquel por medio de quien Dios ha fundado la familia de la nueva humanidad es Jesús. Por esto dice de él que la paternidad de Dios se revela en esa «paternidad» que encarna Jesús como fundador de la familia de Dios. Así, frente a Moisés, que estuvo al frente de la familia de Dios mientras estuvo en vigor la antigua Alianza, ahora «Cristo, como Hijo, está al frente de la familia de Dios; y esa familia somos nosotros, con tal de que mantengamos firme la seguridad y la gloria de la esperanza» (Hebreos 3,6).

La resurrección de Jesús ha traído consigo un nuevo comienzo para la humanidad, porque en la luz de la Pascua Dios le ha descubierto su meta y destino; y en esa luz pascual, el destino del hombre da sentido a la plenitud de vida que le espera al que cree en Dios: aquel que, por la fe en Jesús, no desespera de sí mismo y del mundo creado para él hasta que se manifieste la nueva creación.

Domingo de Resurrección

21 de abril de 2019

                          + Adolfo González Montes

                                Obispo de Almería

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viernes santoLa crónica evangélica dice que, llegada la hora sexta, al mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la hora nona, las tres de la tarde. Cuando un pelotón de gente armada con espadas y palos, seguido por la turba y guiados por Judas llegaron a Getsemaní, Jesús entregándose a ellos les dice: «Esta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas» (Lucas 22,53). Los expertos en la Biblia aclaran que en la literatura apocalíptica la hora sexta era la hora del juicio de Dios, y el oscurecimiento del Calvario ponía en evidencia que así era. El duelo entre las tinieblas y la luz parecía dar la victoria a las tinieblas una vez entrado en agonía el que había dicho de sí mismo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en las tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8,12).

La sombra del Calvario se extiende desde entonces con cuanto oscurece la mente y la conciencia del ser humano, para que quede oculto el esplendor de la verdad. La sombra del mal se proyecta sobre toda la creación a lo largo de los siglos, y el poder de las tinieblas se manifiesta en las esclavitudes padecidas por la humanidad. El oscurantismo disfrazado de luz se extiende en la cultura moderna cegando la visión liberadora de la verdad en la misma medida en que avanza, asentándose en mentes y corazones, la idea de que el hombre está sólo. La idea de que el ser humano sólo se tiene a sí mismo, y que sólo él puede disponer de sí conforme la luz única de generadores prefabricados.

La cultura agnóstica de nuestro tiempo, alejada de Dios, ha creído encontrar en la luz oscurecida del mundo la constatación por la vía de los hechos de la que la ausencia de Dios es, como predijera el filósofo de la muerte de Dios, el triunfo de la libertad. Es hombre, al fin, tiene las manos desatadas para hacer de ellas el instrumento del artífice de sí mismo. Mas el mundo se inunda de oscuridad cada día donde la destrucción de las armas ahuyenta la vida y masas de seres humanos desplazados y perseguidos son empujadas a desfiladeros sin salida francas y libre. La oscuridad se cierne sobre la sociedad apagando la conciencia moral, ahogada por el relativismo y el oportunismo de los discursos políticos, ayunos de ética alguna, reducidos a mero cálculo de la mejor posibilidad para saltar el poder.

La tiniebla envuelve el gozo de la vida apagando la felicidad, cuando llega a destiempo y frustra el amor y la dicha de amar, y el zarpazo de la muerte arrebata al ser amado. Cuando se asfixia la vida naciente en el seno de la madre y el infanticidio merma la dicha de ver crecer numerosas nuevas generaciones, para que mundo no envejezca en esta Europa acomodada y sin fármacos que curen su esclerosis espiritual que la ahoga en bienestar mientras millones de seres humanos hambrean hasta la muerte.  Cuando llega la muerte por sorpresa, sin ni siquiera avisar, y cuando llega tan callando y, tras los años, todo se extingue. Cuando la enfermedad que postra y maltrata empuja a un suicidio asistido, paliativo único del suicidio a secas de quien se quita la vida y de la eutanasia que acaba con el malestar en falso, un terrible y pavoroso mal que crece en el mundo como solución a los males que uno está abocado a padecer.

¿Qué queda entonces de la tenue luz que pretende competir con la radiación luminosa del astro que el Creador colgó del firmamento para que fuera la lámpara que hiciese surgir la vida y la acompañara desvelando la verdad de las cosas creadas y la verdad de las construidas? El poder de las tinieblas que ensombrecieron la muerte de Cristo sólo duró hasta el alba del domingo, cuando la luz cegadora de la resurrección del Señor crucificado y devuelto a la vida por el Creador hizo ver a los poderes de este mundo que la tenue luz de los generadores sólo era una luz aparente, apenas ilusión de luz y señuelo engañoso que somete y esclaviza, un disfraz imposible de la impostura que denuncia y desvela «la Luz verdadera del Verbo de Dios, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo» (Juan 1,9).

Estas palabras del evangelista nos acercan aquellas otras de Jesús que él nos transmite, referidas a su crucifixión como elevación sobre el mundo, para proyectar sobre él la luz poderosa de la verdad; para descubrirle a la humanidad el valor de su muerte redentora, origen de la luz que viene de lo alto: «Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí» (Juan 12,32). La hora de las tinieblas daría definitivamente paso a al tiempo luminoso de la luz verdadera capaz de transformar en glorificación divina la muerte del Hijo del hombre.

Viernes Santo

19 de abril de 2019

                                            + Adolfo González Montes

                                                    Obispo de Almería

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lavatorioQueridos hermanos y hermanas:

La misa en la Cena del Señor colocada al comienzo del Triduo pascual contiene el tesoro de la gracia que dimana de aquel primer acto sacramental con el que Jesús instituyó la Eucaristía, el más grande y admirable sacramento de nuestra fe. Jesús, que había deseado celebrar ardientemente aquella comida pascual con sus discípulos antes de padecer (cf. Lc 22,15), les entregaba anticipado el sacramento del sacrificio redentor que iba a consumar en su crucifixión y muerte, al cual seguiría la glorificación de la resurrección.

Nunca llegaremos a ser conscientes del todo de la grandeza de este misterio de amor que es la Eucaristía, en el cual se hace presente el sacrificio de la cruz y, como canta el prefacio de la misa, el verdadero y único sacerdote, Jesucristo, «al instituir el sacrificio de la eterna alianza, se ofreció el primero [a Dios Padre] como víctima de salvación y nos mandó perpetuar esta ofrenda en conmemoración suya»

Lea el resto de la homilía en el siguiente enlace

HOMILÍA DE LA MISA EN LA CENA DEL SEÑOR

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venia1venia2Como viene siendo ya habitual todos los años, el pasado Miércoles Santo pedían la venia y bendición a Mons. González Montes, las dos Hermandades radicadas en la S. A. I. Catedral de Almería antes de comenzar su salida procesional.

A las 18’00h pedía la venia y bendición la Cofradía del Prendimiento, cuya denominación oficial y completa es Real e Ilustre Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús en su Prendimiento, Jesús Cautivo de Medinaceli y Nuestra Señora de la Merced.

Y a las 20’00h, le tocaba el turno de solicitud de venia y bendición a la Real, Ilustre, Concepcionista y Universitaria Hermandad de Nazarenos de Ntro. P. Jesús de la Oración en el Huerto y Ntra. Sra. del Amor y la Esperanza, vulgo Cofradía de Estudiantes, que este año 2019 cumple su 75 aniversario.

Así, cada una en su turno, los representantes de cada Hermandad, Hermano Mayor y Consiliario, solicitaban formalmente al Prelado almeriense el permiso reglamentario y la bendición espiritual propios, antes de dar lugar al inicio de la corte procesional con su séquito de penitentes por las calles de la capital y acompañados por tantos miles de almerienses y numerosos turistas, que se unen estos días en la devoción particular a cada una de las bellas imágenes procesionadas, inmersos en la espiritualidad de estos días de Semana Santa en la que celebramos la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor.

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crismal1La celebración del Jueves Santo en la mañana se adelantaba al Miércoles Santo con la celebración de la Misa Crismal, llamada así porque en ella el Obispo consagra el Santo Crisma y el óleo de los catecúmenos y el de enfermos.

Esta Misa, además, fue el marco en que todos los sacerdotes renovaron sus pro­mesas sacerdotales, ante el Obispo, que en nombre de la Iglesia recoge esta renovación. Este año han sido 100 los sacerdotes que han acudido a esta llamada, invitados por Mons. González Montes a participar de esta Misa tan significativa.

En su homilía el Obispo invitó “a superar esa sutil forma de mundanidad que es la «mundanidad espiritual» que se camufla incluso de fervor y de unción, pero es cesión a la vanidad y a la apariencia de santidad”. E invitaba a todos los sacerdotes presentes a “ser un ejemplo a seguir por los fieles cristianos, por vuestra aspiración humilde a la santidad. Lejos de vosotros ser delatores del yerro de los hermanos, dando curso a las sospechas fundadas en rumores que se convierten en calumnia. Lejos de vosotros la difusión interesada de los defectos y errores de los demás”.

Ofrecemos a continuación el texto íntegro de la Homilía pronunciada por el obispo almeriense

HOMILÍA DE LA MISA CRISMAL DEL JUEVES SANTO (Trasladada al Miércoles Santo)

crismal2crismal3

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borriquitaComenzaron las celebraciones de la Semana santa con la bendición y procesión de las palmas en el claustro de la Catedral de la Encarnación, en la capital de la diócesis. Un buen número de fieles se asociaron a esta procesión encabeza por el obispo y el clero presente, para entrar en la Catedral por la puerta claustral, circundar la girola y acceder al presbiterio. Otros muchos fieles esperaban ya el inicio de la Misa en la Pasión del Señor. Dos tiempos rituales bien diferenciados, que componen una unidad sacramental: el triunfo de Jesús entrando en Jerusalén, gesto profético que anuncia su victoriosa resurrección; y la Misa en la que se lee por primera vez en la Semana Santa la historia de la pasión, este año según san Lucas, para volver a su lectura según san Juan el próximo Viernes Santo.

Ofrecemos aquí la homilía de Mons. González Montes, pronunciada tras la lectura de la pasión

HOMILÍA DEL DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

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salle1La catedral de la Encarnación se convirtió por unas horas en la capilla del colegio de la Salle para conmemorar a su fundador. Con distintos actos y actividades, tanto festivos como religiosos, la gran familia lasaliana de todo el mundo recuerda no solo la figura y la vida de San Juan Bautista de La Salle, sino también su carisma y su legado, además de su huella en todos los que durante estos tres siglos se han unido a su misión.

En Almería, coincidiendo con esta fecha, los dos centros La Salle (CHOCILLAS Y VIRGEN DEL MAR) celebraban el pasado miércoles una Eucaristía de Acción de Gracias en la Catedral presidida por nuestro obispo.

La Salle es una institución implantada en casi un centenar de países que se dedica a la educación basada en los valores humanos y cristianos. En nuestra diócesis, los primeros hermanos de la Salle abrieron las puertas de su primer colegio con 40 alumnos el 1 de octubre de 1909.

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