linoEl religioso sacramentino, y profesor en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas, D. Lino Emilio Díaz Valladarles, fue el encargado de iluminar la fiesta de San Juan de Ávila al Clero almeriense. Es su conferencia “Sacerdote, maestro de Liturgia” lanzó algunas interesantes ideas que recogemos a continuación en la siguiente entrevista.

¿Cuáles son los peligros que actualmente tiene la Liturgia de la Iglesia?

Nuestra celebración puede estar instalada en la mediocridad. Vivir a Cristo, respirar con su mismo aliento es necesario para revitalizar la vida de nuestra liturgia. Hay un cansancio en nuestra liturgia que se refleja en la tentación de viejos formalismos. Nostalgia de un pasado que muchos jóvenes no conocieron. Han idealizado una liturgia que estaba lejana de sus esperanzas y sus exigencias. Es la señal de que algo no ha funcionado en la renovación litúrgica conciliar. Algo no va. Esta nostalgia de formalismos es fruto del que siente que en la actual liturgia recibe poco o nada de la reforma actual. Estamos llamados a vivir una liturgia más interior y contemplativa.

¿Podemos tener la tentación de no vivir lo que celebramos?

Así es, si lo que se celebra en el culto no se vive en la entrega a los hermanos, no hay verdadera liturgia. La vida del creyente no puede vivirse en compartimentos estancos. En esta sociedad del fragmento en la que estamos inmersos, tampoco nos libramos los curas. La unidad de vida solo se realizará imitando el ejemplo de Cristo el Señor. Al altar debe de llegar nuestra vida y la vida de toda la humanidad. Ay de nosotros cuando la rutina o el aburrimiento nos invade y nos hace ciegos a la novedad de lo que se celebramos

¿Que consejos le darías a un sacerdote que celebra cada semana la liturgia?

Evitar los protagonismos. Que nunca el sacerdote, sus opiniones o particularidades, estén por delante de Cristo. Él es solo mediador. A la liturgia llegamos con el peso del cansancio pastoral, pero de ella volaremos con alas nuevas. Celebrar bien es clave en la vida cristiana y en la vida de un sacerdote. Es necesario una liturgia a la vez, sencilla bella e inteligible.

¿Hacia donde debe caminar la liturgia en nuestras comunidades cristianas?

Es necesario una atmósfera más contemplativa, que dé prioridad a la interioridad. Una liturgia más contemplativa y menos bulliciosa. Menos signos improvisados y más signos asimilados. La auténtica fiesta es la fiesta interior. Es necesario recuperar el primado de la interioridad. Los que van a misa domingo tras domingo, años tras año, no buscan emociones fuertes, sino el consuelo y la fe firme que procede del evangelio y la caridad sincera que brota de la comunión.

Pin It
Noticia del canal electrónico no encontrada

BANNER02

728x90